¿Lo que queda: Bils o Pap?

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Seguramente el lector de esta breve columna no esté familiarizado con la teoría social contemporánea o del siglo XX y no es mi idea exponerla en estas líneas obviamente –tarea imposible por lo demás-, sino que a partir de un aspecto de una de ellas reflexionar e intentar llevarla a nuestra vida cotidiana para entender algunas cosas, ya que en definitiva para ésto han sido creadas dichas teorías, en lugar de deambular solo en espacios académicos cerrados dentro de universidades y centros de estudios –llámese Harvard o Udec-.

Uno de los aspectos más críticos e interesantes de éstas teorías plantean la aparición de los Estados Totalitarios; ya no al estilo del rey en la época del medioevo sino que principalmente luego del holocausto nazi, bajo la figura del fascismo; esto implica obviamente pensar en la figura moderna y burocrática de un Estado propiamente tal. El rasgo central de estos Estados políticos, es que logran controlar y dominar todo el espacio social –incluyendo territorios, riquezas, poblaciones, comercio, etc.-, sin que la mayoría de las veces el individuo se de cuenta, sino que por el contrario, éste lleva a cabo su vida con una inocente sensación de libertad –irreal- que solo existe en la medida que los Estados Totalitarios lo permiten.

Si esto lo pensamos por un segundo, llevándolo a nuestra vida cotidiana nos damos cuenta que al nacer se nos asigna un nombre –nuestros padres-, luego se nos asigna un número –el rut-, se nos viste, enseña un lenguaje y posteriormente se nos entrega una educación formal. Más tarde en el desarrollo de nuestra vida, desempeñamos una profesión u oficio, nos movemos en un mercado de bienes y servicios donde se transan mercancías que nosotros adquirimos a través del símbolo del dinero y las consumimos.

Como podemos darnos cuenta, desde el momento de nacer somos introducidos a un mundo que asumimos como “el mundo”, como si fuera algo natural; perdemos de vista que este orden social es un orden cultural, esto es, un orden que el propio ser humano ha creado, por ende es absolutamente modificable. Sin embargo no intentamos modificarlo sino que nosotros mismos somos quienes nos vamos modificando para “calzar mejor en él” o “ser más exitosos” o “ser aceptados” o simplemente, acumular bienes y ser valorados o bien queridos. Perdemos de vista que este mundo es completamente artificial, que nuestra naturaleza –como especie, como animal y también como espíritu- va mas allá de él y que podemos lograr lo que queramos; nos volvemos cómodos ante este mundo que se nos entrega dado y muchas veces nos perdemos lo mas importante, divertirnos y ser felices en relación con los demás.

Kevin Villegas

Sociólogo

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Comentarios

siempre e pensado lo mismo ....lo mas importante "divertirnos y ser felices"sin eso la vida es una !"#$%&/%$#"!#$%& 

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Desde que nacemos todo nos es impuesto, nos dicen qué hacer, qué estudiar, en qué trabajar, qué ropa llevar, que religión ser ,qué comer, cuando casarte, cuando tener hijos...Todo se transforma en un circulo vicioso: Consume, obedece, mira la televisión, trabaja, vuelve a consumir, trabaja más, cumple la ley, sigue comprando, siéntete culpable por los problemas que el sistema crea, lee la prensa, sigue trabajando, no te quejes y no pares de consumir , creo que el trabajo es una forma de esclavitud moderna  asalariada  para hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres...Definitivamente no es un sistema divertido ni tampoco logra la Felicidad.

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